
He leído muchísimos artículos sobre despertar
espiritual. Creí sugestionarme con tantas descripciones tan absurdas y cosas
que realmente no las sentía como mías, incluso con un lenguaje muy elevado y con palabras rebuscadas.
En realidad, en mí todo comenzó mas simple. De pronto como
por mágicas razones empecé a conocer gente muy interesante que disfrutaba de
conversaciones metafísicas, física cuántica y demás temas relacionados con la
espiritualidad.
Me mudé de la ciudad al paraíso del caribe, con una
vida mucho pero mucho mas relajada, a veces demasiado relajada para mí gusto,
sobretodo cuando necesitas hacer algo rápido y una respuesta coherente en menos
de un segundo. Ahí fue donde mi cerebro tubo como un shock fuerte y me di cuenta
que los lentos no eran ellos si no la acelerada era yo; así que tenía que
adaptarme y bajarle unas cinco rayitas para poder sobrevivir.
Me desintoxiqué de la televisión, me desintoxique
de las revistas, la moda, el fast food y de pronto todo comenzó a ser slow. Pareciera
que había un complot del universo o algo por que todo comenzaba a ajustarse en
tiempos y formas, fue entonces cuando comprendí que por fin fluía.
Un día al regresar del trabajo me comencé a sentir
la persona mas desaprovechada del mundo, me sentía vacía. Ese sentir me
acompañaba hasta en mis sueños, no podía creer que mi vida se basara en
trabajo, la renta, tarde con amigos y ya esta. Algo me estaba haciendo falta,
pero ¿que era?, no me cabía en la cabeza el hecho de que yo viviera únicamente
para trabajar, responsabilidades y pasarla bien en mi día de descanso. Algo me
decía que tenía que buscar como sentirme útil, y entender cual era la manera en
que iba aportar algo.
Busque en los libros, platicaba con las personas e
inclusive fui a unas platicas con un grupo, el cual fue debut y despedida (me
sentí ese día como en las películas americanas). No necesitaba escuchar mas
problemas, necesitaba algo más.
Inicié en yoga, y por primera vez me puse en
contacto con mi respiración, conmigo misma, me di cuenta que tenía un cuerpo y
este cuerpo estaba lleno de energía, vida, y estaba totalmente preparado para
algo que iba llegar. Aun no sabía que era… pero sentí que estaba por
descubrirlo.
Me percibí totalmente conectada con la naturaleza,
mi tan peleada religión y mis argumentos en contra del sistema, mis artículos
de los illuminati y muchas cosas dejaron de estar en mi cabeza, y esa fresca
mañana en la que estaba en la playa a las 6:00 am, en la que mis pies sentían
lo frío de la arena, las gaviotas volaban libres, el viento movía las hojas de
las palmeras y mis ojos apreciaban el mágico amanecer. En ese momento me di
cuenta que era la persona más afortunada, sentí la presencia de Dios, del
universo, y esa brisa me cobijó y llenó de alegría, no estaba sola, no entendí
porque le daba tanta importancia a lo que las demás personas me decían, olvide
mis problemas y en ese instante me percaté de la inmensa felicidad que sentía
al ver el amanecer sola con todo ese escenario mágico, perfecto, que ni Obama
tiene!
Yo estaba viva, definitivamente debía buscar eso
que mi corazón tanto deseaba, ese no se qué que me ahogaba y me empujaba a ir
más allá.
Un viernes, me decidí a probar en la meditación,
aunque era algo que nunca había hecho tenía muchas ganas de probar y hacer las
cosas diferentes. Fue lo mejor que pude haber hecho en mi vida, me conecté con
mi interior, mis sentimientos mas internos y aprecié que a partir de ese
momento, debía emprender un camino sin regreso.
Conforme fue pasando el tiempo me percaté que todo
lo que estuve buscando siempre estuvo ahí, en mí esperando que me adentrara y
buscará en mi esencia mas pura.
Vislumbré que la vida es corta, que no debemos
perder el tiempo, que las discusiones deben ser sanadas sin importar de quién
es la culpa, por el contrario, evitar ese sentimiento negativo en mi interior.
Vi todo el sufrimiento que no quería ver y que creí
que por el hecho de no mirarlo iba a desaparecer, me enfrente a mis miedos, a
mis vacíos, sentí mi cuerpo energético, me sentí ligera, y descubrí que mi
misión era ayudar a los demás, que no era mejor ni peor que nadie, que no valía
por cuanto tenía en la cartera sino, por cuanto daba a cambio a los demás y que
lo único y más valioso que tenía era mi cuerpo, que debía cuidarlo, que muchas
cosas del mundo, del sistema, no me gustan y que no puedo cambiarlas, pero yo;
yo si podía cambiar, el cambio estaba en mis manos y me dispuse a ponerme en
marcha, no sabía exactamente como pero fui constante, quise cambiar, creí y
creo que fue suficiente.
Analice mi pasado y el como muchas situaciones
personales me llevaron a ser la persona que soy ahora. Tanto las buenas como
las malas, la fuerza que me dio, perdoné y me desenganche de muchas situaciones
y personas que yo creía que me habían hecho daño y aprendí que todos comentemos
errores y todos tratamos de hacer lo mejor que podemos en este planeta, que
todos queremos ser felices y que al final la historia de vida muchas veces de
las personas no es lo que parece.
Me inicié en Reiki, gocé un cúmulo de sensaciones,
de sentimientos. Por fin me abría a sanarme a misma, desde la honestidad, sin
medicinas, sin doctores, sino, yo misma desde el corazón de la manera mas
natural y en mente, cuerpo y espíritu.
El aprendizaje está cada día, comencé a tener
señales de todo tipo desde plumas que se aparecían en mi camino, aves, y series
de números como 11:11, 3;33, 10:10, 1:11,12:12, sueños lúcidos y situaciones
con muchas coincidencias.
Sigo en este camino, sigo estudiando, pero lo más
importante es escuchar esa revolución que llevamos dentro, desapegarnos del que
dirán, o del “como llevar una vida normal” y sobretodo, aceptarme a mi misma,
aceptar lo que soy y honrar mis dones. conocer para que soy buena, aceptarlo
con amor y lanzarme a cumplir con todo eso que el universo tiene planeado para mí,
con esa misión perfecta, tejer luz desde el corazón.
Estamos aquí para algo muy muy grande, somos una
bendición y cada día es un milagro. olvida las culpas y el si hubiera hecho,
todo es perfecto tal y como es, el universo te hizo así, de esa manera porque
así tenía que ser, todo es perfecto, todo esta conectado, todos somos uno, Dios
está en mí, Dios está en mí.
No somos Dioses pero somos como esa ola del mar,
que tiene todos los elementos del mar, pero es única, especial e irrepetible. Conócete
a ti mismo, busca tu felicidad interior verdadera, ¡Vive Hoy! .
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